Cambiar de trabajo

¡Quiero cambiar de trabajo!

A menudo nos quejamos de nuestra vida, “no soy feliz”, “no me gusta lo que hago”, “no estoy dónde creía que iba a estar con mi edad”. Todos nos hemos sentido así alguna vez y la mayoría lo identificamos con un problema:

¡No me gusta mi trabajo!

Muy bien, lo cierto es que pasamos más horas en el trabajo que en casa y si no estás a gusto, tu trabajo se puede convertir en una especie de condena a “trabajos forzosos”. Bien, pues lo primero que tenemos que saber es que se puede cambiar, que el “yugo” que a veces nos auto-imponemos, por miedo a no tener trabajo y a perder la seguridad económica que nos reporta trabajar, no tiene porqué amedrentarnos, podemos salir poco a poco de nuestra “zona de confort”. Lo ideal es no dejar nuestro antiguo trabajo hasta no haber “firmado” el nuevo. Hay otras fórmulas laborales para superar el miedo, como por ejemplo reducir la jornada o pedir una excedencia.

¡No te quejes más!

Lo siguiente… deja de quejarte, los mensajes que nos mandamos son la manera en la que nos vemos a nosotros mismos y a los demás en el mundo.

Por ejemplo, es mejor decir: “he decidido” en lugar de “tenía que”, esto es: “he decidido quedarme un poco más en la cama, porque ayer fue un día duro” en lugar de: “tenía que haberme levantado antes, tengo muchas cosas que hacer hoy”. La primera frase implica una motivación, o lo que es lo mismo, un motivo para la acción, cómo ayer estuve trabajando hasta tarde necesitaba descansar hoy. La segunda frase implica que dejamos de hacer cosas, implica desmotivación que nos hace sentir mal.

Si esto lo aplicamos únicamente a nuestro trabajo, antes incluso de buscar una salida profesional diferente a la actual, es muy aconsejable dejar de decir cosas cómo “odio mi trabajo”, “no me siento bien haciendo lo que hago”, “hago todos los días lo mismo”, etc.

Todas estas frases nos hacen sentir como si estuviéramos en la película: “El día de la marmota”, repitiendo el mismo día una y otra vez y no nos sirven más que para que nos invada la negatividad.

¡Confía en el Coaching!

Vale, está claro, no te gusta tu trabajo, pero un cambio de trabajo y de vida no se da de un día para el otro, a menudo pasan meses, o incluso años desde que pasamos del trabajo que realizamos hasta el trabajo que queremos realizar.

los que estéis familiarizados con el “coaching” o con otras disciplinas de desarrollo personal, ya habréis observado en mis palabras ciertas estrategias que surgen del coaching personal, como por ejemplo evitar los mensajes negativos en nuestro lenguaje; Está bien, lo reconozco soy “coach” y sigo formándome para ser el mejor “coach” profesional que pueda ser.

Yo también he sido de los que se ha mandado mensajes negativos del tipo “odio mi trabajo” y he entrado en una especie de espiral de la negatividad que me hacía sentir mal en mi trabajo y no me servía para cambiar nada.

Si te ves capaz de empezar este proceso de cambio sin ayuda de nadie pues adelante, aunque no creo que sea muy recomendable no recibir apoyo en algo que seguro que es de vital importancia para ti.

¡Supera tus bloqueos!

En el proceso del cambio pueden surgir complicaciones, vencer nuestros bloqueos y salir de nuestra “odiosa” rutina no es fácil, por eso te recomiendo que pidas la ayuda de un coach profesional. Son varios los bloqueos que pueden producirse:

Abrumación

No paras de hacer cosas, tienes mil tareas que realizar en el día y además no delegas en nadie para compartirlas.

Las posibles soluciones serían; ayudarte a organizar mejor tus días, priorizar las tareas más importantes y saber delegar, es importante también que delegues en alguien que tenga la formación adecuada o que ocupes tu tiempo en formar a esa persona antes de delegar en ella.

Victimismo

Deja de quejarte, ¡hazlo ya!

Has de salir de las conversaciones victimistas, es bueno cambiarlas por otras que sean productivas para ti; ¿Cómo puedo poner en práctica mi proyecto?

Realizar preguntas “evocadoras” con los que explores las opciones que no habías considerado antes.

Objetivos mal definidos

Esto ocurre cuando realizas acciones en tu día a día que no tienen nada que ver con tus objetivos.

Tu coach te ayudará a redefinir tus objetivos, aunque has de ser tú mismo quien decidas el camino a seguir, con el que te sientas más cómodo.

Agotamiento mental

A menudo no priorizamos en nuestras tareas a realizar. Es importante que dediques más tiempo a las tareas que son más importantes para conseguir tus objetivos y dejes para el final o incluso dejes de hacer aquellas cosas que no te reportan ningún beneficio, sino, corres el riesgo de “quemarte” y no conseguir nada en absoluto.

De nuevo, Confía en el Coaching…

Y si no puedes, Por falta de tiempo o de presupuesto, al menos compra un buen libro de coaching. Te recomiendo “Coaching para el éxito” de Talane Miedaner, entre otros muchos cómo: “Hazlo tan bien que no puedan ignorarte” de Cal Newport. Si eres una persona inquieta culturalmente estoy seguro que el “coaching” te apasionará.

¡Espero que te haya gustado mi artículo! y que te haya servido primera toma de contacto en tu proceso de cambio, si es así ¡no dudes en compartirlo en tus redes!

Add A Comment