¡Empodérate!

¡Empodérate!

Pero… ¿Qué es empoderarse? Tiene su origen en la palabra “empowerment”, de origen anglosajón, cuya traducción puede significar: empoderamiento, potenciación, habilitación, fortalecimiento, etc.

En nuestro rico idioma castellano encontramos un término similar, mucho más fácil de comprender para nosotros, este término es: “Venirse arriba”. Digo que es más entendible, porque nos da la idea clara de que estábamos abajo. A veces la vida y nosotros mismos, nos dejamos ir hacia un lugar oscuro, húmedo y en el que huele a cerrado, dónde a duras penas podemos respirar, sólo podemos andar “a tientas”, ya que necesitamos la luz para poder ver cuál es nuestro camino.

Con el año nuevo vuelven los “deberías”: debería hacer más ejercicio, debería aprender a hablar inglés, debería quedar más con mis personas queridas, etc. Bueno, uno de los puntos de luz para nuestra vida en este año 2020 es saber priorizar. Esto es, si llevas 5 años o más diciendo: “tengo que aprender inglés”, por ejemplo, y no lo has hecho todavía, es porque seguramente no quieras hacerlo; otra cosa es que creas que sería bueno para tu currículo, pero la motivación no es interna, no sale de ti aprender inglés.

La idea que quiero transmitir hoy es que, para empezar a venirte arriba, es muy recomendable descartar de tu vida aquellos sueños inalcanzables que no vayas a poder bajar a la tierra para convertirlos en metas u objetivos alcanzables, especialmente si te causan pérdida de energía y de tiempo.

Si lo que quieres es sentirte bien, seguramente sí que debas hacer algo más de ejercicio, poniendo el foco en tu salud a largo plazo, utilizando el deporte cómo un “medio para un fin”, tu salud.

Una vez que tienes tu lista de lo que sí quieres conseguir este 2020, ¡hazlo! Escríbela en un papel de tu puño y letra, y conviértela en una lista de verdad, una lista de objetivos. Si quieres, ponla en un lugar visible de tu habitación o de tu nevera, ya que el hecho de ver tus objetivos varias veces al día también arrojará luz a tus días cuando más lo necesites y te acercará a lo que quieres conseguir.

Llegados a este punto, empieza lo difícil, trabajar. Sí, hay que trabajar para conseguir aquellas cosas que quieres, cuánto más difícil sea tu objetivo, cuánto más tiempo lleves pretendiendo algo sin conseguirlo, más tiempo y esfuerzo te va a costar lograrlo. Pero no te vengas abajo o, mejor dicho: ¡Vente arriba, empodérate! No en vano, estás más cerca de lograr lo que quieres, pero… ¿Qué quieres conseguir realmente? Calma, tiempo, tranquilidad, salud mental, son los objetivos universales junto al más universal de todos: ¡la felicidad!

De nuevo, priorizamos, poniendo en lo más alto de la lista el objetivo que más anhelas conseguir, es en ese en el que debes trabajar primero antes de pasar al siguiente objetivo.

Pongamos, por ejemplo, que realmente el primer objetivo de tu lista es hacer más ejercicio. Si verlo como un medio para estar más saludable en el futuro no te sirve para mucho, es lógico, esa no es una pauta, ni un camino, ni una imagen, ni nada a lo que podamos agarrarnos cuando sea lunes por la tarde y llegue la hora propuesta por nosotros mismos para salir a andar o para nuestro primer día de gimnasio, ni si quiera te va a servir para apuntarte al gimnasio.

Y entonces, ¿Qué me sirve para empezar a hacer más ejercicio? Bien, cuando somos pequeños y tenemos un problema, cualquier cosa que no podemos solucionar por nosotros mismos, pedimos ayuda, lo hacemos a las personas que tenemos más cerca, a nuestros padres, pedimos ayuda nuestros amigos, hermanos, o incluso a nuestra maestra en el “cole”. A medida que vamos creciendo, por alguna extraña razón, dejamos de pedir ayuda, o al menos mucha gente deja de pedir ayuda.

En este supuesto, del que escribo hoy en mi blog, también es muy recomendable pedir ayuda, sin dejar de tener muy claro que nadie nos va a conocer, que nadie va a conocer los entresijos de nuestra realidad cómo nosotros mismos, pero, aun así, es bueno tener a alguien que nos facilite o que de algo de luz a nuestro camino.

Podemos apoyarnos en un coach personal, en un amigo, en un familiar o incluso en un compañero de trabajo, pero… Por ejemplo, si le contamos alguien que vamos a salir a andar, si lo apuntamos en nuestra agenda, o si, además de todas estas cosas, quedamos con ese alguien para hacerlo juntos, seguramente nos dé menos pereza o nos cueste menos levantarnos del sofá para empezar a hacer ejercicio.

Incluso en el mejor de los casos, aunque empieces a hacer ejercicio, queda lo más difícil, que es ser perseverante; no rendirse la segunda semana después de empezar. Es ahí donde está el trabajo duro por nuestra parte; es ahí donde se demuestra el grado de compromiso que tenemos y el grado de sacrificio que estamos dispuestos a alcanzar para llegar a nuestra meta.

Al igual que ocurre con el caso de empezar a hacer ejercicio, en cualquier otro objetivo que nos propongamos, es fundamental estar comprometido y también pedir ayuda. Si decides acudir a un coach personal, es una decisión que te va a reportar un registro de cada sesión y de cada plan de acción de dichas sesiones, un acompañamiento hacia tu objetivo y un feedback o retroalimentación de lo que haces y de cada uno de los pequeños pasos que das hacia tu meta. Todas estas cosas te acercarán a lo que realmente quieras conseguir.

En todo caso recuerda: “Tú eres el mejor coach para ti”, ¡vente arriba!, ¡empodérate!

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