Nadie te conoce cómo tú mismo

Nadie sabe más de ti, de tus miedos y de tus fortalezas que tú mismo.

El único que recuerda lo que te costó salir de aquella mala racha, el único que sería capaz de describir lo que sentiste el día que nació tu hijo o hija eres tú mismo. Estamos hablando de potenciar nuestras capacidades desde el conocimiento que tenemos de nosotros mismos, de nuestro “mapa de la realidad”, de nuestra percepción de lo que nos rodea, de nuestro pasado y de lo que nos gustaría conseguir en el futuro.

Creer en nuestras posibilidades es coaching; es confianza; es autoayuda; es tener “resiliencia”; es el primer paso para conseguir aquello que queremos. Los mensajes que nos mandamos, del tipo de: “no puedo”, “no voy a ser capaz”, “no lo voy a hacer porque ya lo he intentado antes y no lo he conseguido, etcétera”, son el camino hacia el fracaso.

Por lo tanto, hay dos cosas que tenemos que tener para conseguir nuestras metas: la primera, confianza en nuestras posibilidades, y la segunda es querer avanzar. Si, además, tenemos interiorizadas las claves del coaching podemos ponerlas en práctica en nosotros mismos.

¿Cuáles son las claves del coaching?

  • La primera clave es ser tú mismo, personalizar. El sueño de una persona puede ser la pesadilla de otra. Para una persona aventurera e intrépida aprobar una oposición y realizar siempre las mismas funciones, puede ser una tortura, aunque sea el sueño de miles de personas no tiene porqué gustarte, debes hacer aquello que te guste a ti, aquello que te hace feliz.
  • La segunda clave es tener voluntad de cambio. Por mucho que tengamos las cosas claras sobre qué es lo que tenemos que hacer para avanzar en nuestra vida hacia nuestros objetivos. Si no tenemos ganas de salir de nuestra zona de confort, nos será imposible avanzar.
  • La tercera y última clave, dentro de esta pequeña aproximación al coaching que he querido traer hoy en mi espacio, es ser perseverante. Las metas más importantes en la vida de todos no se consiguen en unos días, ni en unas semanas. De las tres claves para el cambio, esta es, sin duda, la más difícil de aplicar. Todos podemos llegar a la conclusión de que, para estar en forma, hay que hacer deporte regularmente, la diferencia entre hacerlo o no, es tener la fuerza de voluntad suficiente como para salir a caminar varias veces por semana, en ese pequeño hueco que te dejan tu trabajo, las “cosas de casa”, etcétera.

Espero que os haya gustado el artículo, podéis leer más en mi página web o a través de mi Instagram: #alcantuche_coach.

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