Conseguir un hábito

Cómo conseguir un hábito

A menudo, nos fijamos unas cuantas metas al comenzar el año, o después del verano, y generalmente llega el año siguiente, y nos damos cuenta de que no hemos conseguido ninguna de ellas ¿Qué pasa en ese momento? y te preguntas ¿Cómo conseguir un hábito?

Normalmente, de nuevo, nos volvemos a comprometer con nosotros mismos para conseguir ese objetivo que nos pusimos ¿Os habéis sentido en ese bucle alguna vez?

“En enero empiezo a comer mejor”, “el lunes me apunto a la academia de inglés”, “este año voy a ir al gimnasio”, “etcétera”.

Se han escrito numerosos artículos científicos y programas de televisión cómo el famoso “21 días”, abordando este tema. En ellos se repetía una máxima, cuando una persona se acostumbra a realizar una misma acción o tarea, durante el tiempo suficiente, su cerebro se acostumbra de tal manera que, si deja de hacerlo, se encuentra de mal humor, triste, algo parecido al síndrome de abstinencia por el que pasan los drogadictos cuando dejan de consumir droga.

Lo primero que deberíamos plantearnos para conseguir un hábito es nuestra motivación. Si tenemos motivación propia (o intrínseca) por aprender inglés, o si lo hacemos por conseguir un ascenso en la oficina (motivación extrínseca). En el caso de que queramos aprender inglés por una motivación intrínseca, sólo para hablar y comunicarnos en dicho idioma, nos va a costar mucho menos habituarnos a estudiar inglés suficientemente cómo para poder aprender a hablarlo en uno o dos años… o menos, si se nos da bien.

Lo segundo es tener en cuenta que, si hemos intentado un mismo objetivo durante 4 o 5 años seguidos sin acercarnos si quiera a conseguirlo, quizá deberíamos pensar en otra cosa, en otro objetivo similar que nos motive más. Es decir, quizá no nos guste ir al gimnasio, pero si nos habituamos a salir a caminar regularmente podemos encontrarnos igual o mejor que si fuésemos al gimnasio. Por lo tanto, lo segundo que deberíamos hacer, es replantearnos nuestros objetivos para que se puedan convertir después en hábitos saludables para nosotros.

Lo tercero, y último, es repetir una acción durante el tiempo suficiente como para que si dejamos de realizar dicha acción la echemos de menos. No por la acción en sí, que también, por ejemplo, salir a caminar, sino por lo bien que nos sentimos cuando la realizamos y después de haberla realizado. Por lo bien que nos sentimos cuando incorporamos a nuestra vida un hábito saludable.

Espero que os haya gustado este nuevo artículo para mi web, dónde encontraréis más artículos interesantes sobre #coaching #coaching personal #estilo de vida saludable, también podéis seguirme en Instagram: #alcantuche_coach.

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